Enfrente 5.000 km de mar hasta llegar a América. Detrás dunas doradas y pinos pinaster. Enfrente el sol hundiéndose en el horizonte a las diez de la noche (las veintidós horas). Detrás las armenias, las correolas, los cardos de ribera y los alhelíes. Enfrente un mar lleno de arenques y sardinas. Enfrente las olas altas para saltar y sumergirse y subirse a ellas. Arriba un cielo de nubes altas, cormoranes y charranes. Debajo, sólo para ti y los tuyos, cuarenta metros cuadrados de arena gorda granítica, sin sedimento, que se despega de la piel sólo con sacudirla.
La gente que dice que Galicia tiene “las mejores playas de Europa” tiene que viajar más. No se trata de competir con Formentera, con las Cíclades o con la Costa Amalfitana. Las playas de Galicia juegan en otra liga. La playa en Galicia es una aventura, un destino natural, un paisaje para ver. Una experiencia arriesgada, llena de incertidumbre climática. Una apuesta que recompensa a los valientes. No os voy a mentir. Si queréis seguro de sol id a Estepona. Las playas de Galicia son playas para mirarlas y vivirlas y visitarlas como se visita una reserva de la biosfera. Son playas de salitre y brisa pura de oxígeno, des-masificadas, playas para hacer otras cosas además de tomar el sol y bañarse. Playas para pasear por la arena. Para hacer deporte. Para curarse en salud. Para respirar hondo y comer bien. Tonificar los músculos. Relajarse y renacer. Y a veces, además, a mayores, hace sol.
El Atlántico Norte es un océano violento, ventoso, temperamental y peligroso. Sus corrientes circulares en el sentido de las agujas del reloj arañan las playas de Galicia y a veces se llevan a la gente. Haced caso a las banderas. El Atlántico Norte es un océano oleoso, no caldoso. Decir que el agua esta fría es decir poco. El agua esta gélida. El agua corta. No os voy a mentir. Si queréis agua caliente id a La Manga del Mar Menor. En Galicia el agua es hipotérmica. Sub-antártica. Entrad en el agua poco a poco, mojaos las muñecas y la nuca para que el cuerpo se acostumbre. Sumergíos y dejad que el agua fría os reactive la circulación sanguínea, os terse la piel y os revitalice en general.
Galicia es la segunda comunidad autónoma con mas Banderas Azules (78) en el país con mas Banderas Azules de Europa (382). Tiene playas paradisíacas que no le envidian nada a las del sur de Tailandia. Playas de postal como la de Rodas en las islas Cíes, en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Arena blanca, mar verde transparente, vistas a la Ría de Vigo y un entorno natural de Isla del Tesoro de Stevenson. El periódico inglés ‘The Guardian’ incluyó a Rodas en su lista de las 10 mejores playas del mundo.
Hay playas interminables como la de Carnota, siete kilómetros de arenal para estar solo y ver a los petroleros a lo lejos prepararse para afrontar la Costa da Morte, el Faro de Finisterre a la derecha. Hay playas vírgenes como la de Melide en O Morrazo, rodeada de pino atlántico y accesible sólo por un camino de tierra. Y hay otras en el mismo centro de pueblos y ciudades como la playa de Silgar en Sanxenxo y la de Riazor en A Coruña. Hay playas-prueba-puntuable para el campeonato del mundo de surf, como la de Pantin y hay playas-paraje como la de Corrubedo con su duna móvil pseudo-sahariana.
Hay playas prácticas y eficientes como la Praia Grande de Miño, la mejor playa española de 2012 para los lectores de 20minutos, dos kilómetros de arena fina con acceso directo desde la autopista. Hay playas con música en directo como la de A Barrosa en San Vicente do Mar, donde esta el Náutico. Hay playas mágicas como A Lanzada con sus rituales pre-cristianos de fertilidad (“coger” nueve olas la noche de la Romería de la Virgen el último fin de semana de Agosto ayudaría a las mujeres con el tema de la fecundidad). Hay playas de roca esculpida por el agua y el viento como la de As Catedrais y hay playas llenas de historia como la de Arealonga donde en un promontorio sobre el mar están los restos del Castro de Baroña.
Y hay muchas más que no caben aquí. Setecientas playas en mil quinientos kilómetros de costa. Playas para dar (paseos) y tomar (el sol). Echad crema, que quema. Parece que no, pero quema.




