LONDREX.

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Letrero de neon en el Soho, Londres. Fotografía: © Moaksey, All Rights Reserved (http://www.flickr.com/photos/moaksey)

+coruña 48, Feb 2009

Este es un artículo de dos rombos. Va de cosas para mayores de 18: mujeres semi-desnudas, hombres vestidos sólo con una gorra de piel, sex-shops, peep-shows, striptease, vibradores, lubricantes y luces rojas en las ventanas.

El Soho es el barrio rojo de Londres desde hace 200 años. Hasta 1959 había prostitución callejera en el Soho (polvos en los callejones incluidos) y aun hoy en algunos portales entornados pueden verse anuncios invitando a subir al primer piso. En la frontera entre el Soho y Oxford Street está Harmony, un sex-shop del siglo XXI: unisex, divertido y abierto. En Harmony venden bolas chinas y aros para el pene, bragas que se pueden comer, vaginas portátiles de plástico, trajes de doncella cachonda, pornografía específica para mujeres, libros sobre el kamasutra y piruletas con forma de pito para despedidas de soltera. Lo mejor, la sección de vibradores. Treinta aparatos en exposición. Los hay que se conectan al iPod y van al ritmo de la música. Los hay de dos puntas. Los hay camuflados en un pintalabios. Y los hay de ingeniería alemana: tallo giratorio, cinco anillos de fricción y conejito con orejas para el clítoris. Todos se pueden tocar y tienen pilas. Y todo el mundo lo hace, chicas y chicos. Harmony es un lugar genial para ir con tu pareja, gastaros 30€ y daros un homenaje de vuelta al hotel. En Harmony no hay caspa ni señores con gabardina y gafas. Los vendedores son majos. Y en la tienda se oyen risas nerviosas de felicidad. Es el sonido que produce la verdadera liberación sexual.

Para los más fetichistas, adentrándose en el Soho esta Agent Provocateur, una tienda erótica de lencería y complementos donde venden corsés, sujetadores de media copa, redondelitos de esos que tapan el pezón, látigos y zapatitos de tacón y pompón. Las vendedoras llevan una batita rosa de enfermera, redecilla en el pelo y medias de rejilla. Y los probadores parecen un camerino del Moulin Rouge.

En Agent provocateur deben comprar sus cosillas las chicas de Stringfellows’ Angels Soho, un club nocturno con restaurante, seis escenarios para pole dancing (baile en la barra) y 25 espacios VIP para lap-dancing (baile con el culo en el regazo). Los desnudos son integrales y los precios asequibles: entrar cuesta 20€. Los asientos están forrados de leopardo y en cada mesa hay un trono para que se siente el futuro esposo en las despedidas de soltero. “Cincuenta ángeles desnudas” se reparten los tres pisos. Las chicas son de película y bailan como en las películas. Para las que quieran labrarse un futuro en la industria de la carne, en Strigfellows hacen audiciones. Para la prueba sólo hay que llevar “tacones altos, un tanga y un vestido fácil de quitar”.

Cerca de Picadilly está el Windmill, el otro club mítico del Soho. El Windmill fue el único teatro de Londres que no cerró durante la II Guerra Mundial (excepto trece días en septiembre de 1939, y eso porque les obligaron). El Windmill le gana a Stringfellows. Tiene 60 ‘bailarinas’ a tiempo y a desnudo completo. No es barato. Una copa de champan cuesta 10 euros.

Resumiendo: para las parejas Londres tiene sex shops, juguetes y hoteles. Para los mirones, peep-shows de meter moneda en pleno Soho. Para las despedidas de soltero tiene clubs con áreas VIP y bailes en el regazo (y de ahí ni pasarse). ¿Y para las despedidas de soltera? Pues está Le Fez , en Lewisham. Todos los viernes sesión de striptease masculino sólo para chicas. Mientras saboreáis una piruleta del Harmony.


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