Carta de amor a Londres
Te quiero por guapa y lista, las dos cosas. Y te quiero desde antes de sabernos. Te quiero porque me completas y me colmas. Te quiero y es un poco irracional, lo siento.
Pero sino no sería amor. Sería afecto.
Te quiero por tu gente sobre todo. Los vuestros que aquí viven. Los míos que allí fueron.
Te quiero porque me dejas ser quién quiero y reinventarme cuando me canso. Te quiero por las oportunidades que das y las lecciones que enseñas. Te quiero porque al no estar tú, te extraño. Y cuando vuelvo a ti, que empieza el año, como un niño de 6 años te descubro.
Te quiero porque te gusta la música como a mí, y comer como a mí, y salir como a mí. Te quiero porque pareces no tener fin.
Te quiero por tus cicatrices de bombardeos e incendios. Te quiero porque juntos hemos perdido amigos, novias y sueños. Las hemos pasado putas y nos hemos repuesto. Te quiero aunque diluvie y sea de noche, que es de noche cuando más te quiero. Te quiero por tus equinoccios eternos.
Te quiero por las orillas de tus ríos, los llenos de tus estadios, los colores de tus rosas, tus escaparates y tus cosas. Te quiero porque siempre estás abierta de tiendas. Te quiero por tus pubs y la certeza de la tibieza de su cerveza.
Te quiero por ser plana y biciclable, te quiero por ser megaciudad y pueblo amable. Te quiero porque cuando 3.000 ensucian 30.000 limpian. Te quiero por bien educada. Te quiero porque nunca te pones el pijama para estar cómoda.
Te quiero por ser trampolín pero también trampa. Te quiero a pesar de tus defectos que no son culpa tuya sino de los que te habitan. Te quiero a pesar de tus banqueros.
Te quiero y me da igual lo que otros quieran. Pero que no te injurien, que me irrito. Y que sepas que cuando te soy infiel y a otras visito, no lo hago por amor, es sólo sexo.
Hace seis años que llegué aquí. Te quiero y no da signos de que mengüe. Dejé por ti, Londres, todo lo que era mío. A cambio de mis penas me das, Londres, tanto como deje para tenerte (1).
1. Una apropiación indebida de Lo que dejé por ti, de Rafael Alberti.
Muy bonito, Iván. Semi-compartido (los veranos londinenses me matan).
Te matan por cortos? Te matan por humedos?
Simply wonderfull…
Reblogged this on Blog Unique by Lynn Gaman.
Nota. Si no eres el Iván Mato que creo que eres, lo que sigue no irá contigo.
Disculpa Iván, no es nada relativo a este post, pero como no sé cómo contactar contigo, te lo digo desde aquí. Después de tropecientos años, ordenando archivos y carpetas he vuelto a escuchar tus miniespacios “Puntos suspensivos” que hacías en Radiovoz, y sigo encontrándolos vigentes y muy frescos. Los he buscado por la Red, pero no ha habido suerte. Así que los seguiré conservando en las grabaciones (algo cutres) en cassette pasadas a MP3.
¿Qué ha sido de ti a nivel profesional? Porque un tío con tanta chispa no se encuentra todos los días. De momento veo que has tenido que emigrar (¡Ay, ese “Puntos suspensivos” dedicado a la belleza de las chicas inglesas… impagable!) a Londres.
Un saludo de un old fan. Pedro