Aquí (en Londres) no hay playa
Podemos tener la BBC y organismos oficiales / Podemos tener el Big Ben y los palacios reales / El Támesis, la noria / los parques más brutales / Pero al llegar agosto vaya-vaya…
Aquí no hay playa y nos tenemos que ir a Brighton.
Si en Londres no lloviera tanto y hubiera playa, esto no sería Londres, sería Barcelona. La buena noticia es que la playa ESTÁ a tiro de piedra. La mala noticia es que la playa ES de piedras. Cantos rodados. Cantullos. Pedrolos. En la playa de Londres no se pueden dar largos paseos románticos por la orilla. Tampoco puede uno bañarse porque el agua está helada y se te queda el pito como un cacahuete. Aparte de esos inconvenientes y de que en el sur de Inglaterra hay 8 días buenos de sol al año, las playas de Londres no están mal. La más cercana es Brighton. Hay tantos londoners en Brighton que se la llama London-on-sea (Londres de Mar).

Brighton / London-on-sea. Fotografía: © Steven House, All Rights Reserved (http://www.flickr.com/photos/stevenhouse)
Hay dos maneras de llegar a Brighton: la normal y la mítica. La normal es cogiendo un tren de Southern Railways en London Bridge. Se tarda 1 hora. La mítica es comprándose una Vespa y viajando hacia el sur por carreteras comarcales, como hacía Jimmy en Quadrophenia, la película que documenta las batallas campales entre Mods y Rockers que tuvieron lugar en la playa de Brighton en el verano de 1964. Ahora la cosa está más tranquila. De vez en cuando Fat Boy Slim (de Brighton de toda la vida) cierra la playa para un concierto de electrónica salvaje y la monta parda. Para protestar por la cantidad de londoners que abarrotan la ciudad, una vez el concierto fue solo para personas que vivieran en el código postal BN (de Brighton) y que pudieran probarlo. La escena musical de la ciudad no se queda ahí. Nick Cave y Robert Smith viven en Brighton. Ah! y en 1974 se celebró en Brighton el Festival de Eurovisión. Olivia Newton-John (la de Grease) quedó de cuarta. Los ganadores fueron unos debutantes suecos, tres rubios y una morena, que cantaron una canción titulada Waterloo: ABBA. De Brighton al estrellato mundial.
Brighton tiene un muelle precioso que se adentra medio kilómetro en el mar, de esos elevados como sobre un andamio clavado en la arena. En él hay un parque de atracciones, una sala de máquinas, tómbolas, puestos de comida y vistas al Atlántico. Desde el muelle se ve ponerse el sol en el mar, probablemente la cosa más bonita que se pueda ver en el mundo. La segunda cosa más bonita, el cuerpo humano, puede verse en todo su esplendor en la parte nudista de la playa de Brighton. En la otra parte la gente se tapa las partes, y eso que Brighton es liberal y desprejuiciada. Es la capital gay, lesbiana, bisexual y transexual de Inglaterra.
En Brighton se debe tomar fish and chips en un cucurucho de papel y helados de cucurucho de barquillo con un barquillo de chocolate clavado. En Brighton se pueden comprar teteras antiguas y platos de porcelana tirados de precio. Y hay un paseo que corre a lo largo de la playa donde se vende marisco (lo que Inglaterra se llama marisco, vamos).
Esa es la playa de Londres. Agua fría, sol escaso, cantullos y marisco del congelado. Por eso, si la playa de Londres no os convence yo haría lo que hacen todos los ingleses. Cogería un avión de Easyjet y me iría a Majorca. Con ‘j’, como lo escriben ellos.
VERANO EN LA CITY II.

Picnic en London Fields (Hackney), Londres.
+coruña 42, Julio 2008
El verano en Londres dura 10 días. La mala noticia es que vienen salteados así que hay que estar preparado para cuando llegan. Tener los planes listos. Yo ya tengo la agenda cerrada. El día 01 de verano en Londres me voy a marchar de Londres. A Brighton. A la playa. Se tarda 50 minutos en tren. Huele a mar al llegar. En Brighton voy a tomar el sol, pasear por el muelle de madera, montarme en el saltamontes, comer patatas fritas con vinagre de malta y un helado de máquina con un barquillo de chocolate clavado (Flake, de Cadbury). Y pasearé por la orilla con sandalias (las piedras de la playa lastiman). El día 02 de verano voy a ir de picnic a Hampstead Heath. Es el parque enorme donde grabaron la escena de Notting Hill en la que Hugh Grant va a ver a Julia Roberts a un rodaje. Si hace mucho calor meteré los pies en un lago que hay. Si hace muchísimo calor (poco probable) me bañaré entero. A las 5 tomare el té en la terraza de Kenwood House. El día 03 de verano voy a ir a Wimbledon. Veré uno de los partidos de la primera semana, esos que cuestan más baratos. Haré cola desde las 6 de la mañana, como es tradición. Y en las gradas tomaremos fresas con nata, como se ha hecho siempre. El año pasado se vendieron durante el campeonato 28.000 kilos de fresas y 7.000 litros de nata.
El día 04 de verano voy a ir a la piscina. Al aire libre. Se llama London Fields Lido y está en Hackney. Es una piscina climatizada de 50 metros que esta todo el año a 25 grados. El día 05 voy a ir al cine de verano de Somerset House a ver Cantando bajo la lluvia. Te sientas en un cojín en el patio de Somerset House (ese edificio neoclásico gigante al lado del puente de Waterloo) y ves la peli en pantalla gigante. El día 06 voy a coger un barco río arriba e ir a los Kew Gardens. En Kew hay preciosos jardines japoneses, jardinería victoriana, cisnes e invernaderos. En uno de ellos está la planta de interior más grande del mundo: una palma chilena. Lo más nuevo es el Treetop Walkway, un paseo por entre las copas de los árboles situado a 18 metros del suelo.
La última parte del verano la voy a pasar en Hyde Park. El día 07 de verano van a tocar Morrisey, Beck, The National, los Black Kids y muchos otros en el O2 Wireless, festival urbano sin tiendas de campaña ni barro. El día 08 voy a alquilar un pedalo en The Serpentine (el lago de Hyde Park), me voy a poner a bordo el disco de Fleet Foxes (la banda sonora del verano) y voy a esperar a que se ponga el sol. Un pedalo en The Serpentine es lo más parecido a navegar que se puede hacer en Londres. Media hora cuesta 5 libras. Una hora 7 libras. El día 09 de verano voy a ir al pabellón de la Serpentine Gallery, una pequeña galería de Hyde Park que cada año encarga a un arquitecto famoso la construcción de un edificio efímero en el jardín. Este año, Frank Gehry (el del Guggenheim) va a construir una estructura de acero, madera y capas de cristal inspirada en las catapultas de Leonardo da Vinci y las casetas de madera de la playa. Mitad sitio para pasear y hacer fotos, mitad anfiteatro, el pabellón de la Serpentine Gallery acoge un enorme programa de actos. Y el día 10, para despedir el verano, voy a ir al beer garden (la terraza trasera) del Gipsy Moth en Greenwich a tomar una jarra de Pimm’s, la sangría de Inglaterra. La jarra lleva Pimm’s No. 1 (una bebida alcohólica de la familia de la ginebra), limonada, pepino, cubitos de hielo, menta y trozos de limón, naranja y fresa. Y tomando Pimm´s al lado del Cutty Sark se acabarán los diez días de verano de Londres. El día 1 de otoño me pondré el jersey de pico y no me lo quitare hasta el año que viene.
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