Londres almacenes
En una habitación secreta del tercer piso de los grandes almacenes Harrods hay un emisor de ultrasonidos que solo pueden oir los españoles y dice: “Veniiiiid, veniiiiiid a Harrooooods… comprad bolsas pláaaasticas de recuerdo y cajas metálicas de galleeeeetas”. Al lado hay un emisor de ultrasonidos para mujeres de millonarios árabes que dice: “Veniiiiiid, venid cubiertas de negro de pies a cabeza para comprar Crème de La Mer a 220 euros el boooooote”.
Es la única explicación lógica que se me ocurre al éxito de Harrods entre españoles y millonarios de oriente medio.
No hay una manera suave de decir esto asi que iré al grano: Harrods es una horterada. El marmol falsoscuro, las columnas doricojónicas, el dorado… Y las estatuas… Sobre todo las estatuas… La estatua de Dodi y Diana alcanzando a un albatros que pone “Victimas Inocentes” en el pedestal. La estatua de cera del padre de Dodi, Mohamed al-Fayed, en la planta de caballero. La estatua de Michael Jackson que está en camino… Sólo hay dos cosas en las que nadie puede ganar a Harrods. La tienda de Navidad (cestas incluidas) y los Food Halls, los salones de la comida. Hay queso de tetilla y hay grelos. Con eso creo que lo digo todo.

Los Grandes Almacenes Harrods en Brompton Road, Knightsbridge: «Omnia Omnibus Ubique» (Todo para todo el mundo en todas partes).
Un poco más al este, en Oxford Street, lejos de los Maseratis de los jeques y los visones de las jequas están los mejores Grandes Almacenes de Europa: Selfridges & Co. Son los mejores porque ellos inventaron los Grandes Almacenes. ¿Poner la mercancia en exposicion para que la gente la pudiera tocar? Lo inventó Selfridges. ¿La perfumería en la planta baja? Invento de Selfridges. ¿La frase “el cliente siempre tiene la razón”? La inventó Marshall Field, uno de los fundadores de Selfridges. Los escaparates justifican por si solos la visita: puro arte comercial de vanguardia y lujo, pero el lujo de verdad: moderno, limpio, claro, espacioso, bienoliente. Con una tienda de lencería de Agent Provocateur que quita el sentío. Con el expositor de Dior más grande de Europa. Con sesiones gratis de maquillaje en la planta baja. Y el no-va-más… una cosa que se llama The Wonder Room (La Habitacion Maravillosa). Mil setecientos metros cuadrados de joyería, relojes y otras alhajas, todo al lado de un bar, The Wonder Bar, con un aparato que se llama el Enomatic Wine System y sirve 52 vinos diferentes.
La caspa contra la claridad. Verde apagado contra amarillo brillante. Harrods contra Selfridges. ¡Turistas españoles! ¡Libraos del hechizo de Harrods! Id a Selfridges. Unos grandes almacenes que usan el conocido “Compro, luego existo” de Descartes+Barbara Kruger para anunciar las rebajas tienen que ser mejores que otros que van a poner un Michael Jackson de bronce en la entrada, ¿no?
Londres con Papá y Mamá
Cuando tienes 15 años, te dan 30 euros a la semana de paga y el sábado tienes que estar en casa a las 11 es poco probable que puedas venir de visita con tus amigos a Londres. Por eso mucha gente visita Londres por primera vez con sus padres. No todo está perdido. Siempre que se tengan en cuenta estas 10 cosas básicas:
1. Tus padres están tan emocionados como tú, o quizá más. Ellos aún se acuerdan de cuando los billetes de avión costaban 74.000 pesetas.
2. Tus padres pagan, así que demuestra algo de gratitud. Otros padres llevan a sus hijos a Lugo y a ti te han traído a Londres, la capital del mundo. Prohibido estar borde durante las comidas y prohibido decir “Pero papá, por favor”. Si tu padre es anglófilo y se pasa el viaje contando curiosidades sobre Londres, escucha y aprende. Y ayúdales con el inglés, hombre.
3. A los padres les gusta todo lo que a los demás nos irrita de Londres: el barullo, la muchedumbre, las tiendas de Oxford Street un sábado, Leicester Square, el cambio de la guardia, las limusinas que se alquilan para los cumpleaños. A los padres les pirra Harrods (especialmente la zona de la comida y la estatua mausoleo de Dodi y Diana). A las madres les vuelve locas Fortnum and Mason. Ha habido casos de desfallecimientos en la zona de la porcelana.
4. Los padres no encuentran nada chungos los souvenirs que a ti te parecen chungos: las acuarelas del Big Ben, las huchas con forma de cabina roja y las camisetas de Hard Rock Café.

La perfumería de Angela Flanders en Columbia Flower Market: perfumes artesanales hechos a mano y despachados por la propia Angela.
5. A los padres les encanta ver que en Londres hay restaurantes y tiendas españolas como el Supermercado García de Portobello. Les tranquiliza saber que en caso de quedarse atrapados en la isla siempre hay un sitio donde comprar galletas Marbú Dorada y la Pronto.
6. A los padres les gustan las tiendas de los museos pero no los museos en sí. La vida es demasiado corta para perder tiempo turístico viendo cuadros de Constable.
7. Los padres no le ven encanto a: galerías de arte moderno, bares con la música alta, tiendas de tendencias, el grafitti en general, comer de pie y esas cosas… A los padres no les gusta Camden, les gusta Portobello.
8. A los padres les encantan las vistas panorámicas. Llévales a la séptima planta de la Tate Modern.
9. A los padres no les gustan las comidas del mundo. Nada de restaurantes orientaloides. Yo recomiendo la gastronomía turca. Buena carne a la parrilla y ensalada. Las mejores Ocakbasi (parrilladas) turcas, en Dalston.
10. A los padres les gustan las cosas imperiales. El tamaño. El poderío. Mi madre dijo en The Mall (la calle majestuosa que lleva a Buckingham): “No puede haber nada en el mundo más bonito que Londres”. A los padres les gustan los datos: saber que la Corona Imperial Británica tiene incrustados 2.868 diamantes y que el metro de Londres es el más antiguo del mundo.
Tres consejos. A: Lleva a tu madre (y a su nariz) a la perfumería de Angela Flanders en Columbia Flower Market (en la foto): perfumes artesanales hechos a mano y despachados por la propia Angela. B: Lleva a tu padre al concesionario de Lamborghini que hay enfrente del metro de South Kensington: Diablos, Gallardos y Murciélagos amarillos. C: Trata bien a tus padres en vuestro viaje conjunto y ellos te financiarán la próxima visita. Cuando vengas tú solo con 21 años para vestirte como un pavo real y pasearte por las pasarelas-acera de Shoreditch.
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