Puntos de vista

Así que pasen 10 años

10 predicciones plausibles para un futuro por venir

Hay un momento en Regreso al Futuro II en el que desde 1985 viajan al 21 de Octubre de 2015, o sea dentro de unos meses. En aquel futuro imaginado los coches de policía van volando, los chavales en monopatines flotantes y una pizza del tamaño de un botón se convierte en XL por obra y gracia de un ‘hidratador de comida’. Eran los 80 y pensábamos que en 2015 todos llevaríamos video-gafas como las que la familia McFly usa a la hora de la cena. Hace un par de semanas que Google anunció que ‘descontinuaba’ el proyecto Google Glass. La policía va en Xsara Picassos. El futuro nunca fue como nos lo imaginaron.

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A riesgo de equivocarnos vamos a intentar predecir lo que se nos viene encima en los próximos diez años. Estos son 10 posibles y probables porvenires:

  1. ¡Ordenador de a bordo tenías que ser!

Google lleva años probando coches sin conductor por las autopistas de California, Mercedes-Benz ha presentado las primeras berlinas de lujo auto-dirigidas y Audi consigue que un coche no tripulado recorra el circuito de Hockenheim a 193 km/h. Los coches no volarán en 2025 pero se conducirán solos y nos llevaran a casa cuando estemos un poco chispa. Al activar el modo sin conductor del Mercedes F105 los asientos delanteros se giran para crear una sala de estar. El Mercedes FutureTruck 2025 permite a los camioneros poner el piloto automático y echar una cabezadita. Con 6 millones de vehículos autónomos previstos para 2025, el futuro se presenta como un lugar donde todo el mundo respeta la distancia de seguridad y a las rotondas se entra siempre por el carril adecuado.

  1. Tecnología para llevar (encima).

El día que Apple fichó a la ex-CEO de Burberry Angela Ahrendts para liderar sus tiendas on y offline la compañía dio la pista definitiva de a dónde piensa dirigirse en los próximos 10 años: tecnología premium para llevar encima inspirada por el sector de la moda de lujo. Tecnología-accesorio (bio-pulseras, relojes, colgantes, etc) o tecnología ponible, integrada directamente en la ropa (sensores, cámaras, textiles inteligentes, etc). Tecnología que nos permitirá levantar la cabeza de la pantalla, con la que interactuaremos a través de comandos de voz, que intuirá nuestras acciones basándose en nuestras rutinas y que medirá minuto a minuto (y caloría a caloría) qué hacemos con nuestra vida. Daremos instrucciones a las máquinas con ondas cerebrales. Escribiremos e-mails sólo con pensarlos. Haremos scroll con los ojos y clicaremos en botones pestañeando.

  1. Lo importante es tener medir salud

Los aparatos que llevaremos encima monitorizarán y archivarán nuestros movimientos y nuestro estilo de vida, sabrán si salimos hasta tarde y en qué bares hemos estado. Sabrán nuestra presión sanguínea, pulso, alcohol en sangre y grasa corporal. En algún punto de la próxima década nos arrepentiremos de haber abierto nuestra intimidad con tanta alegría. Los seguros de salud empezarán a tener en cuenta nuestra biometría antes de asegurarnos. Nuestros jefes podrán saber cuántas horas hemos dormido. Nuestros/as novios/as saber si mentimos cuando decimos que “nos tuvimos que quedar en la oficina hasta tarde”.

  1. Unos por/con mucho, otros por/con poco

Uno de cada tres estadounidenses es técnicamente obeso y uno de cada cuatro niños en España tiene sobrepeso. La industria alimenticia es incapaz de auto-regularse y la crisis nos ha hecho lanzarnos a comidas rápidas y calóricas. La obesidad es una bomba de relojería que le explotará a los sistemas de salud en las manos (y las tripas) en los próximos 20 años. El número de enfermos de diabetes pasará de 30 millones en 1985 a 350 millones en 2030. Mientras una parte del mundo se instala apps para medir el consumo de calorías, un tercio de la población mundial sufre algún tipo de desnutrición o carencia alimenticia. Las diferencias entre ricos y pobres seguirán ensanchándose. Las 85 personas más ricas del mundo acumulan ya la misma riqueza que los 3,500 millones de personas más pobres. Los países más progresistas empezarán a buscar soluciones a la desigualdad de la única manera que es posible solucionarla: dejando de gravar los ingresos y empezando a gravar el patrimonio concentrado. Lo sabía mi abuelo y lo sabe Thomas Piketty: dinero llama a dinero.

  1. 10.000 Millones

“Creo que estamos jodidos” dice el científico Stephen Emmott en ‘10.000 Millones’ su libro de terror sobre la emergencia poblaciomedioambiental a la que nos enfrentamos en los próximos 10 años. Mientras en el primer mundo pondremos parches a nuestro estilo de vida depredador reciclando botes de mermelada, los países en vías de desarrollo aspirarán a nuestro estilo de vida y nuestros índices de consumo, algo que el planeta no puede permitirse. Un americano medio produce 16.5 toneladas de Co2 al año. Un chino medio 7.2 toneladas. En 2025 tocaremos techo con el petróleo. En la próxima década se imaginarán las soluciones a este problema de recursos y ya os aviso que no os van a gustar: crecimiento cero (o decrecimiento), redistribución de la riqueza y centrales nucleares.

  1. Enemigo a las puertas.

En este mundo recalentado seguirá incandescente el conflicto entre el islamismo intransigente y los infieles no creyentes. Será una guerra de ideologías y religiones, ejércitos regulares y yihadistas, constituciones liberales y coranes, luchada en los campos de batalla de oriente medio y las redes sociales, en los suburbios de Karachi y las calles de Europa Occidental. Ojalá en 2025 pueda escribir en M\A\S\G\A\L\I\C\I\A que acaba la década en que solucionamos el mundo post 11-S. Pero tendrán que pasar tres cosas. Uno, Occidente recuperar su credibilidad y pedir perdón por las guerras ilegales que destrozaron su legitimidad para hablar de democracia y libertad. Dos, el islamismo no radical tendrá que imponerse al violento desde dentro, y las guerras de religión entre Suníes y Chiíes acabar en convivencia pacífica y tolerante. Tres, Europa habrá de decidir cómo integra a segundas y terceras generaciones de inmigrantes musulmanes, si los trata como ciudadanos sospechosos de segunda o si les da lugar en una sociedad que también es la suya.

  1. Poniéndole puertas al cambio.

Más compañías como Airbnb o Über pondrán nerviosos a sectores hiper-regulados y atrofiados. El sector de la energía, el de las tareas del hogar, el del bricolaje, los restaurantes, los repartos, la medicina… Todos serán re-inventados y re-imaginados gracias a tecnologías que conectan oferta y demanda sin necesidad de intermediarios y licencias de apertura. Iremos a cenar a casa del chef. Volveremos al trueque. Compartiremos, prestaremos y alquilaremos pagando con euros reales, bitcoins virtuales o créditos diversos. Y conseguiremos más cosas por la cara. PayPal experimenta ya con formas de pago que usan nuestras facciones como método seguro.

  1. Casas y cosas conectadas

Viviremos con robots que harán una cosa y la harán muy bien: robots niñera y enfermera, robots limpiadores y cocineros. Con el movil encenderemos el horno y la calefacción desde la calle, 20 minutos antes de llegar a casa. Neveras on-line detectarán que andamos justos de leche y harán la compra ellas solas por internet. Serán años de conectividad y convergencia. Mega-proveedores de servicios ofrecerán de todo: electricidad, gas, movil, fibra óptica, películas de estreno y partidos del Mundial de Qatar, todo en una factura.

  1. Inteligencia colectiva.

Las ciudades se harán inteligentes, y usarán la tecnología para ser más productivas y eficientes. Desde el año 2010 Chicago publica on-line todos sus datos de transporte, criminalidad, energía, salarios, vivienda, la ORA y hasta los baches. Hackers y desarrolladores usan la informacion para mejorar la ciudad y sus servicios. Las ciudades inteligentes necesitarán otro tipo de profesionales. Os conviene estudiar análisis de datos, cloud-computing, programación, comercio on-line, logística, ciber-seguridad, robotización y gestión de residuos.

  1. En tres dimensiones.

Los próximos diez años verán la democratización de las impresoras 3D. La mala noticia es que todo el mundo se creerá diseñador industrial. Los mismos que diseñan los carteles de la comunidad en PowerPoint se pondrán a imprimir ceniceros y tazas para regalar. La buena noticia será que las piezas del Toyota ya no tendrán que tardar 6 semanas en “venir desde Japón”. Las imprimirán en el taller como hicieron los astronautas de la Estación Espacial Internacional el otro día que necesitaron una llave de tubo. Hasta el selfie se hara tridimensional. En 2020 todo el mundo tendrá en casa una figurita de sí mismo a escala 1:20.

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Puntos de vista

Tal como éramos / Tal como somos

2004-2014. Fragmentos de una década fragmentada

Cuando el primer número de la revista +Galicia empezó a leerse por tiendas, trenes, oficinas y cafeterías, en ellas todavía se podía fumar y no existía Twitter para decirle al dueño del Bar Suiza: ‘@barsuiza menos #maloshumos’. En 2004 The Facebook era un proyecto de universidad en una habitación de Harvard y la Real Academia de la Lengua Española peleaba para que a los blogs se les llamase bitácoras. Michael Jackson (atención spoilers) aun estaba vivo y Rodrigo Rato era nombrado Director Gerente del Fondo Monetario Internacional. El iPhone era una idea loca en la mente de un hombre visionario. Internet se miraba en el trabajo cuando el jefe no miraba. No habia 3G y nadie le robaba el wi-fi a nadie. Los teléfonos Nokia que usábamos no es que fueran tontos, pero no eran tan inteligentes como ahora, capaces de interactuar con esas pequeñas piezas de software –las apps– que han cambiado la manera en la que compramos, jugamos, ligamos y charl/chateamos. Hemos visto crecer a la primera generación de nativos digitales. Hemos visto en acción a los Thomas Edison y Henry Ford de nuestra época, personajes con la imaginación y el liderazgo necesario para inventar industrias y revolucionar sectores: Steve Jobs, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Elon Musk, Brin y Page. Se acabaron las corporaciones sin cara de los 90. El líder carismático y fascinante vuelve a ser noticia. Vestido, eso sí, con una sudadera de capucha.

La revolución que hemos vivido estos diez años solo es comparable a la invención de la imprenta de tipos móviles de Gutenberg. Pero mientras la imprenta tardó 60 años en conquistar Europa (y casi 400 en llegar a Hawaii), Internet ha pasado de 1,000 a 3,000 millones de usuarios en diez años.

El 12 de febrero de 2004 (dos días antes de San Valentín!), Mattel anunció la ruptura sentimental de Barbie y Ken después de 43 años de relaciones. Lo más probable es que encontraran online a sus nuevas parejas (o a sus nuevos affaires). Un tercio de los matrimonios en los Estados Unidos empiezan ya en Internet (y las parejas son más felices y menos dadas a separarse). Ha sido la decada de badoo, de tindr, del sexting y de las fotos guarras. En el 2004 jugabamos a los SIMS y vivíamos otras vidas en Second life. Ahora la simulación social la hacemos en Instagram. Han sido los años del selfie. Años y años de filtradas fotos de cupcakes sobre mesas de brunch.

En Mayo de 2004, 66 millones de personas vieron Estados Unidos el último episodio de Friends. Aceptando el hecho de que en la comedia se había tocado techo, los canales de televisión se pasaron al drama. Y ha sido una época gloriosa para la historia de la tele. El estreno de LOST en Septiembre de 2004 inauguró un tiempo de series increíbles a las que por primera vez teníamos acceso directo via torrent. Empezaron las descargas de temporadas completas, el visionado de series en serie, el enganche total.

Han sido los años de Breaking Bad, Mad Men, Band Of Brothers, Juego de Tronos, Boardwalk Empire. De Donald Draper. De Walter White. Personajes inolvidables y fascinantes, explorados con la minuciosidad que permite el formato seriado. Dejamos de ver lo que ponían en la tele y tomamos el control. Y aprendimos a hablar inglés oyendo hablar por telefono a Jesse Pinkman.

El cine ha dejado de tratar temas serios (ahora en las series) y ha dejado de hacer películas para adultos. Anda enredado en estúpidas películas de Superheroes y ocupado en alargar innecesariamente franquicias completamente agotadas. Han sido diez años de Hobbits y Señores de los Anillos. Sus batallas campales, sus actores con prótesis y sus personajes con nombres de pila más bien Chiquito que Tolkien (Aragorn, Grimbold, Fredegar, etc).

En 2004 Alejandro Sanz le cedió a David Bisbal el testigo al frente de la música popular española. Y hemos tenido diez años de bulería y autarquía: pop de ascendencia latina y toque flamenquito para consumo interno. Una fórmula cansina, carca y cañí que tiene a España aislada del mainstream mundial y hace in so por ta ble la radio comercial.

Ha sido la década del featuring, unos artistas ayudando a otros. El poder de Pharrell Williams sobre la industria musical es casi hasta peligroso. YouTube se ha convertido en la forma más habitual de consumir música (casi 20 millones de personas vieron el video de ‘Anaconda’ de Nicky Minaj en su primer dia). Spotify mató a los snobs de ‘tengo 3,000 discos en mi colección’. Hace diez años de ‘Funeral’ de Arcade Fire y ‘The College Dropout’ de Kanye West. Esta ha sido la década de ambos y de su música genuinamente contemporánea, música que puede mirar a los ojos a la historia de la música.

Mientras una generación de chicas autogestionadas (Grimes, Lorde, Poliça, FKA Twigs) hace fantástica música moderna, una pandilla de cantantes grimosos y grasientos (Pitbull, Jason Derulo, Robin Thicke) nos atormenta con sus misoginias y lascivias varias. Algunas cosas no cambian. Os escandalizábais con t.A.T.u. y os escandalizáis con Miley Cyrus. Fito sigue soltando clichés con voz doblada. Y Malú lleva nueve discos. Malú. Lleva. Nueve. Discos. La EDM, predecible y machacona, le ha quitado todo el peligro a la electrónica. David Guetta y Calvin Harris llevan 5 años haciendo esencialmente la MISMA canción una y otra vez.

Se han acabado los discos de Platino. En 2014 sólo Taylor Swift vendió más de 1 millón de copias en Estados Unidos (lo que ‘Thriller’ lo vendía en UNA SEMANA). Hay público para casi todo y los géneros co-existen y co-lisionan. Todo el mundo sabe de música y Tame Impala suena para cerrar el Carrusel Deportivo de la SER. No hagais caso a los nostálgicos ya su ‘Síndrome de la edad de oro’. Vivís en la mejor época musical posible.

En la moda han sido años de uniformidad y austeridad, el clásico regreso a los clásicos que suele ocurrir en tiempos de crisis. El vaquero ha aguantando el tipo y las All Star siguen teniendo máxima vigencia. North Face ha sido el uniforme gris oscuro de una época claroscura. Ha sido la década de Primark y de la fast-fashion. Ropa de poner y tirar vendida a precios ridículos y fabricada en condiciones infrahumanas. A la combinación de ropa barata y ropa de lujo se la llamó ‘ir de Primani’ (Primark + Armani). Las tendencias conviven en una sopa de estilismos imposible de catalogar, un caos post-moderno y clochardista de abrigos vintage, jerseys de Tato, playeros Nike de correr, maxifaldas cortinón y camisetas de algodón translúcido. Karl Lagerfeld sigue sin cambiarse de ropa. Los hombres re-descubrieron el poder del traje como uniforme de la masculinidad y del pañuelo en el bolsillo como símbolo de la elegancia. Y todo el mundo se ha dejado barba.

En el diseño y la arquitectura han sido años de una nueva sencillez. IKEA, Apple y otros abanderados de la simplicidad han expandido y difundido el lenguaje del modernismo. En épocas de confusión, prescindir de lo superficial y lo superfluo. Ha habido una búsqueda general de autenticidad. Productos orgánicos. Materiales naturales. Se ha abierto el debate del retoque fotográfico y la campaña de Dove por la Belleza Real que empezó hace diez años sigue apostando por la honestidad a la hora de representar el cuerpo en los medios.

Han sido años de pérdida de la ilusión. Y de la inocencia. Y ya nada sera igual nunca. Nos hemos hecho cínicos y desconfiados. De protestar por los engaños del 11-M en 2004 hemos pasado a indignarnos por los escándalos de 2014. La ‘cuestión nacional’ sigue sin solucionarse. Era el plan Ibarretxe en 2004 y es el referéndum catalán en 2014. Escocia quiere irse del Reino Unido, Cataluña de España, y el Estado Nación se revela obsoleto para gestionar la realidad. Hemos revisitado la transición, desenterrado las fosas comunes y descubierto la chapuza de constitución que tenemos. Éramos bipartidistas pero nos hemos fragmentado. Nuevas fuerzas políticas sueñan con hacer alcanzable lo impensable, unas elecciones municipales y generales donde el PSOE o el PP no sean la fuerza más votada.

El siglo XXI empezó el 11 de septiembre del 2001, y vivimos en el mundo que nos han dejado las guerras ilegales e inmorales con las que respondimos al ataque del fundamentalismo. Los polvos de la Guerra de Irak trajeron los lodos del Estado Islámico. En 2004 deplorábamos las torturas y los abusos a los prisioneros de Abu Ghraib y en 2014 nos estremecemos con los secuestros y las decapitaciones de los yihadistas del Estado Islámico. No hubo Alianza de Civilizaciones.

Europa ha perdido el optimismo. Cinco años de crisis se han cargado el sueño europeo. La europa de los 25 creada en 2004 ha acabado por ser un gran mercado común al servicio del capital trasnacional, gestionada por tecnócratas de Goldman Sachs, el mismo banco que ayudó al sur de europa a ocultar sus deudas soberanas. En diez años Grecia ha pasado de organizar los Juegos Olímpicos del 2004 a la bancarrota, el austericidio y la esclavitud financiera. Alemania ha conseguido conquistar Europa a base de deuda. Con troikas en vez de tanques.

Hay historias positivas. El Carnet por puntos, la educación y los alcoholímetros han llevado las muertes por accidentes de tráfico a un mínimo histórico tras diez años de descensos. Hemos vivido el cese definitivo del terrorismo de ETA. Seguimos mirando a las estrellas. En 2004 encontrábamos indicios de agua helada en los polos de Marte y en 2014 hemos aterrizado una sonda espacial en un cometa en marcha. Seguimos intentando vivir más y mejor. Hace diez años científicos coreanos anunciaban por primera vez la obtención de células madre a partir de embriones humanos clonados. Son la mejor esperanza para el tratamiento de patologías degenerativas como la diabetes, el Parkinson y el Alzheimer.

La fuente de felicidad más constante en medio del drama ha sido el deporte. Que nos quiten lo bailado, lo jugado y lo ganado. Mundiales de fútbol y baloncesto. Eurocopas y Eurobaskets. El Deportivo de La Coruña llegando a las semifinales de la Champions League. Y la oportunidad de ver en directo al mejor deportista español de todos los tiempos: Rafael Nadal.

El Príncipe de Asturias que se casó con una de Asturias en el 2004 es ahora el Rey de España, y le ha devuelto a la corona el saber estar, después de años de caída libre por culpa de yernos ambiciosos, infantas en la inopia y cacerías de elefantes. Veremos si Letizia puede darle la vuelta a la institución como le dio la vuelta a su tabique nasal con la septorrinoplastia.

Hace diez años, el gobierno del 2004 cambió el código civil para permitir casarse y adoptar a parejas del mismo sexo. La iglesia católica y los foros de la familia aún no se han repuesto del shock. Hemos tenido gobiernos paritarios (¿alguien se acuerda de las ministras posando en las puertas de la moncloa para Vogue?) y hemos tenido y tenemos poderosas vicepresidentas, pero la igualdad de sexos es una ciencia ficción. Sigue habiendo un abismo salarial entre hombres y mujeres y la violencia de género no parece tener solución.

Acaban diez años de fragmentación, de tirayaflojas. Han sido diez años de tensiones entre el reformismo y la reacción, entre el avance y la regresión. Asustados por un mundo en permanente cambio, perplejos y confundidos, muchos han preferido refugiarse en valores tradicionales y fundamentalismos varios. Desde el Tea Party americano a los yihadistas suníes. Mientras, la otra mitad del mundo quiere tirar para delante. Ese parece haber sido el signo de la década fragmentada. Progreso. Reacción. Progreso. Reaccion. Un pasito palante, dos pasitos patrás. María.

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Oportunidades de negocio / Business opportunities

Es una de esas historias que se estudian en las escuelas de negocios: cómo un licor de hierbas de Baja Sajonia pasó de ser cosa de abuelos alemanes a bebida de culto, y de bebida de culto a emborrachar a las masas, a palo seco o mezclado con Red Bull. El Jägermeister se produce en Alemania desde 1934. Hace diez años nadie sabía lo que era. Hace cinco los camareros respondían “¿yager-qué?” cuando la gente empezó a pedirlo en los meses post-Resacón en las Vegas. Hoy se venden ochenta millones de botellas al año en el mundo y hay un ciervo de neón naranja en cada bar. No esta mal para una cosa que, en el fondo, no le gusta a nadie.

Tiene Galicia un licor similar que debería ser el que vendiese 80 millones de botellas al año. Sólo le hace falta un empujoncito de marketing. Se llama Licor Café y se hace con aguardiente (un alcohol como el Schnaps alemán, producido con que sobra de prensar la uva). Lleva almíbar de azúcar y agua, café molido y algo mas para aromatizar (monda de limón, canela o chocolate negro). Se parece al Kahlúa pero no es Kahlúa. Es mejor. Menos dulce. El licor café es tan fácil de hacer que se puede hacer en casa. El resultado es una bebida suave, sedosa, fantástica en frío para las sobremesas, que despierta y afina los sentidos en vez de anularlos como hace el Jäger. Mis amigos ingleses que lo han probado preguntan ‘¿Pero dónde puedo conseguir una botella de esto?’. ‘No podéis —les contesto— tenéis que venir a beberlo aquí’. Setenta millones de cafés sin licor se venden cada día en el Reino Unido. Creo que es el momento de que alguien empiece a vender licor café en las islas. La multinacional Pernod Ricard (los de Absolut) ha comprado Ruavieja a la familia Rodriguez Ovalle y espero que se anime, aunque parece que van a tirar mas por el licor de hierbas. Error. La gente esta harta de bebida blanca. El verdadero potencial esta en el Licor Café. Recordad donde lo leísteis primero.

Galicia exporta mucho y a muchas partes. Hay un imperio del textil del que quizá hayáis oído hablar que debe ir ya por doscientas mil tiendas en ochocientos países (o algo así). También se exportan Citroënes, bienes de equipo y otras movidas de esas que se hacen en la Zona Franca de Vigo. Ah y los japoneses compran muchas algas. Pero hay otros productos más humildes que podrían ser verdaderos hits internacionales.

El queso de tetilla, por ejemplo. El queso de tetilla debería estar presente en TODAS las despedidas de solterO del mundo. Dos quesos en una bandeja. Con miel. Dos. El equivalente lácteo a la polla de chocolate de las despedidas de solterA. ¿Algún genio del marketing en la sala?

Oportunidad número 3 (y a partir de aquí voy a empezar a cobrar): la empanada, la versión gallega, grande como un disco de vinilo. Funcionalmente es imposible de mejorar. Es fácil de transportar y el continente recio protege al contenido jugoso. Es un todo en uno nutritivo, puede tomarse fría (no como la pizza) y como la pizza puede hacerse casi de infinitos ‘sabores’. Hasta tiene sitio para poner mensajes personalizados hechos con trenzas de masa. El porqué no es un producto de éxito mundial se me escapa. Quizá falta un visionario que sepa abrirle canales de distribución y resumir su grandeza en una frase. El Maestro Mateo lo intentó a su manera: hay empanadas de piedra esculpidas en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. Eso sí que era subir cosas al muro y no lo que hacéis en Facebook.

Quizá sea cuestión de suerte. Que Gwyneth Paltrow pruebe un día una empanada de zamburiñas y con su cara de estreñida piense “very nice” y lo ponga en Twitter y la cosa se haga estratosférica como le ha pasado al ceviche en los últimos dos años. Mientras eso sucede yo sigo en el extranjero intentando convencer a la gente uno a uno. Pincho a pincho de empanada de mi tía Pila. Chupito a chupito del licor café de mi madre. Cosecha del 2006.

Business oportunities.

It’s one of those stories that are studied in business schools: how a herb liqueur from Lower Saxony transforms from being something typical of the German grandparents to a cult drink, and from cult drink to cause the drunkeness of the masses, alone or mixed with Red Bull. The Jägermeister is produced in Germany since 1934. Ten years ago no one knew what it was. Five years ago waiters responded “yager – what?” when people started to order it in the months after “The Hangover”. Today, eighty million bottles a year are sold worldwide and there is a neon orange deer in each bar. Not bad for something that, in the end, no one likes.

Galicia has similar liquor which should be the one that sells 80 million bottles a year. It only needs a little push in marketing. It is called coffee liqueur and is made with “aguardiente” (eau de vie, an alcohol similar to the German schnapps, produced with leftover of the grape pressing). It has sugar syrup and water, ground coffee and something else to flavor it (lemon peel, cinnamon or black chocolate). It is similar to Kahlua but it is not Kahlua. It’s better. Less sweet. The coffee liquor is so easily made that you can do it at home. The result is a soft drink, silky, great when served cold for after-dinner conversations, which awakens and refines the senses rather than canceling them as the Jäger does. My English friends who have tried it ask ‘But where can I get a bottle of this?’. ‘You can’t, – I answer them – you have to drink it here’. Seventy million coffees without liquor are sold every day in the UK. I think it’s time someone starts selling coffee liqueur in the islands. The multinational Pernod Ricard (those of Absolut) has purchased Ruavieja to the Rodriguez Ovalle family and I hope they will do it, although it seems that they prefer the herbal liqueur. A mistake. People are sick of white drinks. The real potential is in Coffee Liqueur. Remember where you read it first.

Galicia exports a lot and to many different places. There is a textile empire of which you may have heard that now has more than to two hundred thousand stores in eight countries (or something like that). We also export Citroën cars, equipment and other staff made in the Free Trade Zone in Vigo. Oh, and the Japanese buy many algae.

But there are other more humble products that could be true international hits. The “queso de tetilla” (cheese), for example. The queso de tetilla should be present in ALL stag parties in the world. Two cheeses on a tray. With honey. Two. The milky equivalent to the chocolate cock in bachelorette parties. Any marketing genius in the room?

Opportunity number 3 (and from this point I am going to start charging): the pie, Galician version, big as a vinyl record. Functionally it is impossible to improve. Easy to transport and the robust container protects the juicy content. It is a nutritious all in one, it can be eaten cold (not like pizza) and, as pizza, it can be made almost with infinite ‘flavors’. It even has a place to put custom messages made with dough braids. I cannot understand the reason why it is not a world successful product. Maybe it is needed a visionary who can open distribution channels and summarize its greatness in one sentence. The Maestro Mateo tried it in his own way: there are stone pies sculptured in the Portico de la Gloria of the Cathedral of Santiago. That really was uploading things to the ‘wall’ and not what you do in Facebook now.

Maybe it’s just luck Maybe it would be enough if Gwyneth Paltrow tried one scallop pie one day and think with her constipated face ‘very nice’ and put it on Twitter and it is a great success, as happened to ceviche in the last two years. Until that happens, I’m abroad trying to convince people one by one. Pincho of pie after pincho of pie, made by my aunt Pila. Shot of liqueur coffee made by my mother. Vintage 2006.

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Flavours of the month, Radar

Flavours of the month 09/10 2013: John Murry / Money / London Grammar / Lorde / Joanna Gruesome / The Orwells

John Murry
San Francisco (USA)

Esta página suele ser un catálogo de novedades bastante prescindibles presentadas con inmerecida hipérbole. Este no es el caso. John Murry ha hecho un disco de debut colosal y extraordinario y os pido de rodillas que lo escuchéis. ‘The Graceless Age’ es una crónica en nueve canciones sobre su adicción a la heroína y sus experiencias al borde de la muerte. Es un disco fatalista, iracundo furibundo, desesperado pero hermosísimo, lleno de emociones y momentos inolvidables y que captura el espíritu caótico de nuestro tiempo. Murry es un irredento pesimista que opina que el AMOR es la única luz en medio del túnel. Su disco es una carta de amor a su ex-mujer y su hija de ocho años.

Una obra maestra. Una voz autentica e imprescindible. Menos mal que ha vivido para contarlo.

This page is usually a catalog of pretty dispensable novelties presented with undeserved hyperbole. This is not the case. John Murry has made a colossal debut album, extraordinary and I ask you to listen to it. ‘The Graceless Age’ is a chronicle in nine songs about his addiction to heroin and his experiences on the verge of death. It’s a fatalistic album, angry, furious, desperate but very beautiful, full of emotions and unforgettable moments.

A masterpiece. An authentic and essential voice. Luckily he lived to tell it.

Para fans de / For fans of:  La masculinidad sentida de Leonard Cohen, la gran música americana de Neil Young, el dolor de Marvin Gaye, la saña de Nick Cave, la dulzura de Jackson Browne, la fatalidad de Elliot Smith y la manera de cantar de Mark Lanegan (y otros hombres que cantan como tienen que cantar los hombres).

Money
Manchester (UK)

Jamie Lee (el cantante/ideólogo de Money) sale levantando el vuelo en la portada de su disco de debut. La música de dentro es la banda sonora de ese salto. Tiene la mezcla de vulnerabilidad y épica que tan bien se le da a los ingleses y suena como un sueño en el que estuvieres en una cueva y hubiere un coro de gospel. Mágico.

Jamie Lee (the singer / ideologue of Money) appears flying on the cover of his debut album. The music that is inside is the soundtrack to that jump. It has the mix of epic and vulnerability that English are son experts with and sounds like a dream in which you were in a cave with a gospel choir. Magic.

Para fans de / For fans of:  The Verve en A Northern Soul, Fleet Foxes y la agridulzura general del catalogo de Bella Union.

London Grammar
London (UK)

De invitados en el debut de Disclosure a ponerse de largo con un disco único lleno de música delicada, sentida y minimalista. Íntimo y otoñal, la voz huracanada de Hannah Reid lo llena todo de chorro y de seda. Canciones sobre la cara oculta de la juventud: corazones, promesas y sueños rotos.

From guests at the debut of Disclosure to their premier with an album full of single and delicate music, heartfelt and minimalist. Intimate and autumnal, the hurricane voice of Hannah Reid fills it all with a strong and silky voice. Songs about the dark side of youth: hearts, promises and broken dreams.

Para fans de / For fans of:  Los silencios de The XX, el poderío de Florence y la sinceridad de Bat for Lashes. 

Lorde
Takapuna (New Zealand)

Una canción-proclama republicana (‘Royals’) la hizo famosa en su Nueva Zelanda natal. Ahora con 17 palos recién cumplidos se lanza a conquistar el mundo con su mezcla de beats sencillos, estrofas de flow afilado y estribillos vocales efectivísimos.

A Republican proclamation-song (‘Royals’) made her famous in her native New Zealand. Now, just turned 17, she sets out to conquer the world with her mix of simple beats, sharp flow verses and very effective vocal choruses.

Para fans de / For fans of: Lana del Rey, Grimes y Sia.

Joanna Gruesome
Cardiff (UK)

Seguimos con menores de edad. Esto son todos tus grupos favoritos de indie-pop-ingenuo concentrados en un punto borroso. Canciones exuberantes y urgentes, tocadas con guitarras enfuzzadas y con letras llenas de signos de exclamación sobre ritmos frenéticos. El batería debe tener brazos de Popeye (el marino, no el helado).

We continue talking about minors. These are all your favorite bands of indiepop- naive concentrated in a blurred spot. Lush and urgent songs, strung with savage guitars and with lyrics full of exclamation points on frenetic rhythms. The drummer must have the arms of Popeye (the sailor, not the ice cream).

Para fans de / For fans of: Los Campesinos, Dinosaur Jr, Lush, The Pastels, Superchunk y el catálogo de Sarah Records.

The Orwells
Illinois (USA)

Y otros chavalillos, esta vez haciendo rock and roll de todos los tiempos. El cantante se llama Mario Cuomo y el guitarrista Dominic Corso. Si eso no es estar predeterminado para el estrellato pop entonces no se qué es. Cuomo es una versión joven, rubia y rizada de Iggy Pop que canta con (falsa) desgana sobre el instituto, las chicas y la vida en los Estados Unidos de America. Odia a los músicos de la generación precedente (como debe ser) sobre todo a Jack White.

And some more kids, this time making clasic rock and roll. Mario Cuomo is the singer and Dominic Corso the guitarist. Clearly that is being predetermined for success. Cuomo is a young version, curly blonde of Iggy Pop that sings with (fake) reluctance on the school, the girls and life in the United States of America. He hates the musicians of the previous generation (as he should do) especially Jack White.   

Para fans de / For fans of: The Strokes, Arctic Monkeys y los Libertines.

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Galicia manual de instrucciones

El himno.

España-Francia. Cuartos de final de la Eurocopa 2012. Los himnos. Jugadores franceses en primer plano de steady-cam cantan la Marsellesa. ‘El estandarte sangriento se ha alzadooo’… ‘esos feroces soldados vienen a degollaaaar a nuestros hijooos’… ‘¡a las armaaas!’… ‘¡Que una sangre impura anegue nuestros surcooos!’… ¿Acojona, eh? Menos mal que Sergio Ramos era de inglés en el instituto. Entonces suena el himno español. Concentración y labios sellados. Once muditos. No es rebelión o desconocimiento. Es que el himno no tiene letra. Hasta los italianos tienen letra, y bien dramática, por cierto! (‘estamos preparados para la muerte/estamos preparados para la muerteeeeee.’) En España ni para la letra del himno hubo acuerdo. Y ahora ya es demasiado tarde. 

Galicia sí tiene un himno de verdad con letra, un himno exaltado y CONTRA alguien, como son los buenos himnos. La letra es un poema de Eduardo Pondal que se titula ‘Os Pinos’. Pondal estaba obsesionado con el pasado celta de Galicia y creó una mezcla de postal idílica, lírica romántica y apología de la rebelión que funciona espléndidamente. El himno gallego está escrito en octavillas italianas (lo cual no suena muy gallego), con versos cortos fáciles de cantar, pero con unos subidones épicos típicos del genero que necesitan de buena voz. La música es de Pascual Veiga, un compositor fundamental en el resurgimiento de la cultura gallega después de sus siglos oscuros. Lo triste es que él nunca llego a escucharlo en toda su gloria. La primera vez que se interpretó el himno fue en el Teatro Tacón de La Habana, en 1907, un año después de su muerte. Igual que con la bandera y el escudo, fue la emigración gallega la que impulsó al himno y lo hizo plausible. Y aplaudible. 

La primera estrofa describe la costa verde, la luz de la luna, y presenta a los protagonistas principales del asunto: los pinos. Los pinos ronroneantes. Y el poeta pregunta ¿Qué dicen los pinos? ¿Qué dice el rumor de las copas? Y los arboles empiezan a hablar como si aquello fuera el Señor de los Anillos. Y lo que dicen es que Galicia tiene que ponerse las pilas y espabilar. Y nada de olvidar ni perdonar las afrentas y las injurias del pasado. Después los pinos se sueltan y llega el momento de arreglar cuentas. Dos bandos. Están los buenos y los generosos, los que entienden. Al otro lado, los ‘ignorantes, fieros y duros, imbéciles y oscuros’ que no lo pillan. Los culpables. Los otros. 

Galicia no se nombra. Se la llama ‘Hogar de Breogán’, un rey celta recogido en el Libro de las Conquistas Irlandesas. No hay sangre. El himno gallego se parece mas al alemán (‘florece con el brillo de esta felicidad patria alemana’) que a La Marsellesa. Pero tiene la capacidad de emocionar que es lo mínimo que hay que pedirle a un himno. Es un poema despertador. El himno le pide a Galicia que se desperece porque esta apalancada y atrasada. Y la invita a hacer realidad sus ilusiones. Pero no suena a discurso barato. Es un lamento y un gañido. Es una canción de redención. Como la de Bob Marley.

Prohibido por la dictadura de Primo de Rivera y confinado a canción popular durante el franquismo, el Estatuto de Autonomía de 1981 lo hizo oficial. Emocionante y matriótico. Violento y épico. Es un himno enfadado que si se hiciese hoy no habría pasado el corte. Se diseñó en una época donde no nos habíamos puesto tan políticamente correctos. Los ignorantes y oscuros siguen sin entender. El actual presidente del Gobierno ha declarado públicamente que conocer el himno “no le importa a nadie”. Lo que si importa es que desde hace 100 años el himno expresa emociones potentes y habla de ideales, aspiraciones, y recetas para el futuro. Y les pone fecha. “Os tempos son chegados”. Ya ha llegado el momento.

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Flavours of the month, Radar

Flavours of the month 07/08/13: Swim Deep / Temples / Parquet Courts / Icona Pop / Rudimental / Disclosure

Swim Deep
Birmingham (UK)

Canciones románticas de gloria y hechuras de boy band, estos chavales lo tienen todo: estribillos inolvidables, alegría triunfante de vivir y el toque de destartalada melancolía agridulce y soñadora que nos vuelve locos en esta página.

Para fans de: Ride, The Pains of Being Pure at Heart, Wild Nothing y Peace.

Temples
Londres (UK)

El grupo que puede hacer por la psicodelia lo que los Black Keys han hecho por el blues rock (revitalizarla y acabar matándola). Temples tienen canciones impecables y un sonido analógico maravilloso grabado con cacharros vintage. Toque cavernoso, caleidoscopios rotantes, incienso y telas con estampados chillones. De viaje.

Para fans de: Tame Impala, The Coral, The Monkeys y The Byrds.

Parquet Courts
New York (USA)

Bajaos los subtítulos. Esto es literatura americana sobre una cama de rock underground neoyorkino. Agudas observaciones y vívidas escenas costumbristas dibujadas con un Rotring verbal de 0.5mm. Música afilada, desaliñada y adictiva.

Para fans de: Don DeLillo y David Foster Wallace. Sonic Youth, ‘Is This It’ de los Strokes, la Velvet Underground y otra música neoyorkina.

Icona Pop
Suecia/USA

La. Juerga. Hedonismo nihilista, proclamas neofeministas y jaleo electro-punk puro de oliva. Aparta David Guetta, se te acabo el chollo. El pop sueco de siempre se reinventa en esta música contagiosa, exuberante y banal solo en apariencia. Ellas dicen que ‘suena bien después de dos cervezas’. Y de cuatro. Parad de contar. ‘I Love It’ es la canción del año. He dicho.

Para fans de: Calvin Harris, Martin Solveig y Rita Ora.

Para los cansados de: La tiranía trance pop de David Guetta.  

Rudimental
Hackney (UK)

Que siga la fiesta. Esto es lo que pasa cuando cuatro músicos excepcionales se deciden a hacer un disco de pop mainstream sin complejos. Dance inglés moderno, club house profundo, drum’n’bass, tokes de funk organiko  y voces despampanantes. Pow!

Para fans de: El cante y el baile. Basement Jaxx, Fatboy Slim y Faithless.

Youtube: Rudimental — Waiting All Night

Disclosure
Londres (UK)

Ay si todo el dance pop comercial fuera así de bueno… Esto son dos hermanos y sus canciones de deep house vocal y soul electrónico. Arreglos futuristas, minimalismo y sensualidad. ‘Latch’ en los altavoces, una habitación oscura, un cañón láser y se monta, os lo digo.

Para fans de: Cold Cut, Fedde Le Grand y Arman Van Helden.

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Galicia manual de instrucciones

#8 La playa/The beach (Galicia, manual de instrucciones / Galicia, a user’s manual)

Enfrente 5.000 km de mar hasta llegar a América. Detrás dunas doradas y pinos pinaster. Enfrente el sol hundiéndose en el horizonte a las diez de la noche (las veintidós horas). Detrás las armenias, las correolas, los cardos de ribera y los alhelíes. Enfrente un mar lleno de arenques y sardinas. Enfrente las olas altas para saltar y sumergirse y subirse a ellas. Arriba un cielo de nubes altas, cormoranes y charranes. Debajo, sólo para ti y los tuyos, cuarenta metros cuadrados de arena gorda granítica, sin sedimento, que se despega de la piel sólo con sacudirla.

La gente que dice que Galicia tiene “las mejores playas de Europa” tiene que viajar más. No se trata de competir con Formentera, con las Cíclades o con la Costa Amalfitana. Las playas de Galicia juegan en otra liga. La playa en Galicia es una aventura, un destino natural, un paisaje para ver. Una experiencia arriesgada, llena de incertidumbre climática. Una apuesta que recompensa a los valientes. No os voy a mentir. Si queréis seguro de sol id a Estepona. Las playas de Galicia son playas para mirarlas y vivirlas y visitarlas como se visita una reserva de la biosfera. Son playas de salitre y brisa pura de oxígeno, des-masificadas, playas para hacer otras cosas además de tomar el sol y bañarse. Playas para pasear por la arena. Para hacer deporte. Para curarse en salud. Para respirar hondo y comer bien. Tonificar los músculos. Relajarse y renacer. Y a veces, además, a mayores, hace sol.

Foto – Luís C

Foto – Luís Carrasco bajo licencia Creative Commons

El Atlántico Norte es un océano violento, ventoso, temperamental y peligroso. Sus corrientes circulares en el sentido de las agujas del reloj arañan las playas de Galicia y a veces se llevan a la gente. Haced caso a las banderas. El Atlántico Norte es un océano oleoso, no caldoso. Decir que el agua esta fría es decir poco. El agua esta gélida. El agua corta. No os voy a mentir. Si queréis agua caliente id a La Manga del Mar Menor. En Galicia el agua es hipotérmica. Sub-antártica. Entrad en el agua poco a poco, mojaos las muñecas y la nuca para que el cuerpo se acostumbre. Sumergíos y dejad que el agua fría os reactive la circulación sanguínea, os terse la piel y os revitalice en general.

Galicia es la segunda comunidad autónoma con mas Banderas Azules (78) en el país con mas Banderas Azules de Europa (382). Tiene playas paradisíacas que no le envidian nada a las del sur de Tailandia. Playas de postal como la de Rodas en las islas Cíes, en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Arena blanca, mar verde transparente, vistas a la Ría de Vigo y un entorno natural de Isla del Tesoro de Stevenson. El periódico inglés ‘The Guardian’ incluyó a Rodas en su lista de las 10 mejores playas del mundo.

Hay playas interminables como la de Carnota, siete kilómetros de arenal para estar solo y ver a los petroleros a lo lejos prepararse para afrontar la Costa da Morte, el Faro de Finisterre a la derecha. Hay playas vírgenes como la de Melide en O Morrazo, rodeada de pino atlántico y accesible sólo por un camino de tierra. Y hay otras en el mismo centro de pueblos y ciudades como la playa de Silgar en Sanxenxo y la de Riazor en A Coruña. Hay playas-prueba-puntuable para el campeonato del mundo de surf, como la de Pantin y hay playas-paraje como la de Corrubedo con su duna móvil pseudo-sahariana.

Hay playas prácticas y eficientes como la Praia Grande de Miño, la mejor playa española de 2012 para los lectores de 20minutos, dos kilómetros de arena fina con acceso directo desde la autopista. Hay playas con música en directo como la de A Barrosa en San Vicente do Mar, donde esta el Náutico. Hay playas mágicas como A Lanzada con sus rituales pre-cristianos de fertilidad (“coger” nueve olas la noche de la Romería de la Virgen el último fin de semana de Agosto ayudaría a las mujeres con el tema de la fecundidad). Hay playas de roca esculpida por el agua y el viento como la de As Catedrais y hay playas llenas de historia como la de Arealonga donde en un promontorio sobre el mar están los restos del Castro de Baroña.

Y hay muchas más que no caben aquí. Setecientas playas en mil quinientos kilómetros de costa. Playas para dar (paseos) y tomar (el sol). Echad crema, que quema. Parece que no, pero quema.

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#8 The beach
— Galicia, a user’s manual

You’re facing five thousand kilometers of ocean. America is on the other side. Behind you, golden dunes and pinaster pine trees. In front of you the sun sinks into the horizon at ten o’clock at night (the twenty-two hundred hours). Behind you, the armenians, the ‘correolas’, the wallflowers and the sea cardoons. In front of you, a sea full of herrings and sardines. In front of you, the high waves to jump and dive and surf. Above, a sky with high clouds, cormorants and terns. Below, just for you and your people, forty square meters of coarse granitic sand, without sediment, easy to dust off just by shaking it.

The people who say that Galicia has “the best beaches in Europe” must travel more. It is not about competing with Formentera, with the Cyclades or the Amalfi Coast. Galicia’s beaches play in another league. The beach in Galicia is an adventure, a natural destination, a landscape to be seen. A risky experience, full of climatic uncertainty. A bet that pays the brave. I’m not going to lie. If you want to have suncertainty, go to Estepona in Malaga. Galicia’s beaches are beaches to look at them and live them and visit them as you visit a biosphere reserve. They are beaches of nitrate and oxygen-pure breeze, non-crowded beaches to do other things besides sunbathing and swimming. Beaches to walk on the sand. Beaches to do sports and be healthy. Beaches to breathe deeply and eat well. Toning the muscles. Relax and be reborn. And sometimes, in addition, it’s sunny.

The North Atlantic Ocean is a violent, windy, temperamental and dangerous ocean. Its circular clockwise currents scratch the Galician beaches and sometimes take the people with them. Pay attention to the flags. The North Atlantic Ocean is an oily ocean, not soggy. To say that the water is cold is an understatement. The water is icy. The water hurts. I’m not going to lie. If you want hot water, go to La Manga del Mar Menor in Murcia. In Galicia the water is hypothermic. Sub-Antarctic. Enter the water slowly, wet your wrists and neck in order to get the body used to it. Dive and let dive. Let the cold water reactivate your blood circulation, terse you skin and revitalise you.

Galicia is the second region with more Blue Flags (78) in the country with more European Blue Flags (382). It has beautiful beaches that can look at the southern Thailand beaches in the eyes. Beaches for a postcard, as that of Rodas in the Cies Islands, in the National Park of the Atlantic Islands. White sand, clear green sea, overlooking the Vigo estuary and a natural surroundings similar to the Stevenson’s Treasure Island. The British newspaper ‘The Guardian’ included “Rodas” in its list of the 10 best beaches in the world.

There are endless beaches as Carnota, seven kilometers of sand to be alone and see the oil tankers in the distance, getting ready to face the Costa da Morte, the Lighthouse of Finisterre to the right. There are virgin beaches like Melide Beach in O Morrazo, surrounded by Atlantic pines and accessible only by a narrow road. And there are others in the center of towns and cities as Silgar Beach in Sanxenxo and Riazor in A Coruña. There are beaches part of the surf world championship circuit, as Pantin, and beaches–setting as the Corrubedo with its mobile pseudo-Saharan dune.

There are practical and efficient beaches like Praia Grande de Miño, the best Spanish beach in 2012 for the readers of 20minutes, two kilometers of fine sand with direct access from the highway. There are beaches with live music as A Barrosa in San Vicente do Mar, where the Nautical Club is. There are magical beaches like A Lanzada with its pre-Christian rituals of fertility (“taking” nine waves in the night during the last week of August will help women with the fertility issue). There are rocky beaches sculpted by water and wind as As Catedrais and there are beaches full of history as Area Longa where, on a promontory overlooking the sea, are the remains of the Castro de Baroña.

And there are many more that I cannot include here. Seven hundred beaches in 1,500 kilometers of coastline. One piece of advice for blanquitos (that’s you unpigmented northeners). Use sun protection, because it burns. Beware the overcast. It burns.

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