+Londres

LONDON VINTEICH.

+coruña 21, Septiembre 2006

Hay dos sitios en Londres donde no se pueden hacer fotos: los museos y las tiendas de ropa de segunda mano. En Absolut Vintage de Hanbury St, por ejemplo, está prohibido hasta dibujar y una persona de tu mismo sexo (¡maldita sea!) se mete contigo en el probador para evitar que te autorretrates en el espejo. Todo esto son medidas contra los cazadores de tendencias, los trendseekers. La cosa funciona así: una cazadora (de tendencias) ve una cazadora (de vestir) con un patrón-estampado-detalle chulo y le hace una foto. La lleva de vuelta a la multinacional de ropa para la que trabaja y la fusilan. A la cazadora, no a la chica.

A los caza-tendencias les queda el recurso de comprar las prendas pero el presupuesto se les queda en nada. No es sólo que en algunas tiendas de Londres estén empezando a cobrar una libra por entrar para evitar moscones, ¿os acordáis de cuando la ropa de segunda mano era más barata que la nueva? Que tiempos aquellos… Ahora un bolso rozado con el cierre forzado cuesta 22€. Corbata finita de piel roja, 30€. Sudadera con una foto de Wham!: 55€. Ser original, no tiene precio. Otra cosa demasiado cara son las camisetas de diseñador. T-shirt verde y el texto “Give Peas A Chance” (¡ojo al juego de palabras!) 105€. Por dios, todos hemos hecho camisetas para la despedida de soltero de un/una colega. Sabemos lo que cuestan!

Para cazar tendencias otra opción es la calle. En Londres hay gente cuya profesión declarada es “fardón”, algo que bien hecho te chupa ocho horas al día. Rebusca. Prueba. Compra. Combina. Deslumbra. La gran prueba de los estilosos es pasar por el “túnel de los modernos”, la pasarela de hormigón que hay delante del Room 1001 de Brick Lane. La calle hace un embudo estrecho con terrazas a los dos lados. Si se giran cabezas eres moderno de verdad. Si pasas sin pena ni gloria eres un aprendiz de provincias.

Gracias a +coruña Londres ya no hay que viajar para saber la última. Os la cuenta uno que cuando se da cuenta de que algo es tendencia ha dejado de serlo. Para ellas tenemos leggins o pantalón vaquero con vestido retro neo campestre y cinturón mega ancho bajo las tetas. Ah!, y lunarcitos como los de las Pipettes (polka dots). Para ellos, chaquetas de punto tipo abuelo y zapatillitas blancas bajitas tipo las Victoria de cordones (plimsouls). Y los pantalones blancos de pitillo en general (con los problemas de fertilidad asociados). Para los mas arriesgados, el otro día ví a un chaval con una túnica y unos guantes de portero de hockey sobre hielo. Pero a eso no le veo futuro. Será como las transparencias que siempre nos prometen que “este año sí” y no acaban de llegar. Damn it!

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