+Londres

UNA NOCHE EN LONDRÓPERA.

© Bill Cooper/Royal Opera House. All Rights Reserved.

Madama Butterfly, Giacomo Puccini. Fotografía: © Bill Cooper/Royal Opera House. All Rights Reserved.

+coruña 39, Abril 2008

Hay una ópera en Londres a la que se puede ir en playeros. Se llama ENO, como la sal de frutas. En la ENO (English National Opera), las operas se cantan traducidas al inglés. Pasan los subtítulos en una pantalla sobre el escenario y los precios son populares. El logotipo de la ENO tiene una O muy grande que intenta ser la boca abierta de una soprano. La tarea de la ENO es, sobre todo, quitarle a la ópera ese tufillo pedante y elitista que tiene y hacerla atractiva al público general. La temporada 2005/2006, la ENO llevó al London Coliseum a 216.000 espectadores.

El 14 de febrero (Valentine´s day) fui a la ópera por primera vez en mi vida, a ver Madama Butterfly de Puccini (la versión rojo encendido de Anthony Minghella). Mi amigo Alfonso Vila dice que el primer acto de Madama Butterfly es “el Abbey Road de la ópera”, que no tiene un minuto malo. La escenografía era espectacular, moderna y teatral. Las interpretaciones fueron increíbles. Hay algo sobrecogedor en una voz humana que se escucha por encima de una orquesta de 100 músicos. La historia era un dramón emocionante y fácil de seguir que tuvo al Coliseum en el borde del asiento. Madama Butterfly tiene amor, amistad, una crítica a la actitud colonialista de los Estados Unidos (“il yanqui americanoooooooo”), hay hijos de por medio, haraquiris y bodorrios. El caso es que me sentí como Julia Roberts en Pretty Woman cuando van a ver La Traviatta y ella casi se mea en las bragas. Hubo dos entreactos, el tiempo justo para tomar una cerveza en la Trafalgar Room (desde donde hay una vista increíble de la plaza). En vez de palomitas venden helado (porque, como dirían Faemino y Cansado, en la ópera “no se puede comer alimentos que ronchen”). Conmigo, la estrategia ENO de poner la ópera al alcance del pueblo ha funcionado. Ahora estoy enganchado. Al día siguiente de ver Butterfly, compré entradas para ver Lucia de Lammermoor.

Cuando haya aprendido un poco en la ENO y sepa diferenciar a un tenor de un barítono quizá pueda dar el salto a la gran ópera de Londres, la Royal Opera de Covent Garden. Sobre la puerta de la Royal Opera House hay un escudo enorme del Reino Unido, unicornio y león ambos inclusive. La Royal Opera es mejor y más elitista. Las noches de estreno se estilan frac para ellos y palabras de honor con guantes Gilda para ellas. La Royal Opera escoge para cada montaje a los mejores intérpretes del mundo operístico mundial y la ópera se canta en su idioma original. Por su escenario han pasado los más grandes: Callas, Tebaldi, Domingo… Aún siendo tan posh, la Opera House no se olvida de su obligación con los que no nacemos con una cuchara de plata en la boca ni un abono de temporada en la mano. Hay noches por 10 libras para los estudiantes y en algunas representaciones ponen pantallas al aire libre en el Mercado de Covent Garden. Si algo se le da bien a esta ciudad es poner el arte al alcance de todos. Al fin y al cabo, no sólo la upper class tiene derecho a la upper cultura, ¿no?

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