Varios

El disco de la decada.

Una noche de otoño de 2003 estaba metido en cama practicando una de mis actividades solitarias favoritas. No, no esa actividad solitaria favorita, mi otra actividad solitaria favorita: ir arriba y abajo por las nueve frecuencias de onda corta de una radio Grundig multibandas que tengo, oyendo el sonido del mundo (lo se… lo se… vaya freak).

Entonces, entre una cancion turca y un boletin de noticias canadiense escuche una voz hipnotica diciendo… “but the brightest… of planets… is maaaaars / what has happened to looooooove?”. Zas, en toda la cara. Cogi la cancion empezada, muy al principio, cuando solo hay una guitarra y una voz nasal de divo/a baritono/a cantando bajito.

Para lo que venia despues no estaba preparado: Un crescccccendo de melodias y garra contenida y liberada, coristas a lo Julio Iglesias, epica amorosa, romanticismo salvaje, 470 pistas de voz en capas, desmadre orquestal y una belleza sobrecogedora que duro casi 7 minutos. La cancion acabo y un locutor frances cambio de tema, como si nada. Y me quede mirando al techo extasiado. Que era eso que acababa de pasar?

Me levante de la cama y encendi el ordenador. Y busque en alltheweb.com (era 2003). ‘Brightest planets’ + ‘mars’ + ‘go ahead’.

Y Alltheweb.com dijo que era Rufus Wainwright, y que la cancion se llamaba ‘Go or Go Ahead’ y que estaba en un disco que se llamaba ‘Want’.


Me fui a Soulseek y vi las 14 canciones bajar una detras de otra, la mirada perdida en la barra de progreso. Embobado. Eran las 5 y media cuando acabaron de bajar (era 2003) Entonces fui a trabajar de reenganche. Por culpa de Rufian.

Las semanas siguientes fueron de obsesion casi enferma. Aquello era la revolucion. El barroco. Horror vacui. Operetas pop. Melodias para dar, tomar, prestar y ceder en usufructo.

La cosa se abria con ‘Oh What A World’, un mash-up featuring el Bolero de Ravel que hablaba de la velocidad y la belleza de la vida moderna, retratando a uno de protagonistas de la decada de los 00s: el metrosexual: “Men reading fashion magazines / Oh what a world / It seems we live in“.

‘I Don’t Know What It Is’ era una de amor confundido, esa sensacion de querer algo sin saber lo que es, pero quererlo con todas tus fuerzas.

‘Vicious World’ iba del arrepentimiento y la lastima por uno mismo cantada/contada de boca de alguien que acababa de batallar duramente con su adiccion al crystal. “Oh Lord, what have I done to myself? / What have I done to myself?”. Valida tambien para oir un domingo por la mañana cuando te despiertas solo y desorientado, quedan 2 euros de los 70 con los que saliste ayer, discutiste por una tonteria con tus amigos, tienes un moraton en el antebrazo y ganas de vomitar.

‘Movies of Myself’ levantaba los animos otra vez con un mensaje claro: “No te montes peliculas“. Esta es Rufus cansado de la promiscuidad, buscando “un amor que dure mas de un dia“. Y aparecen la ironia y el sarcasmo y el humor de loca de Wainwright: “Cause I’m looking for a reason, a person, a painting / A Saturday Evening Post Edition by Jesus / An old piece of bacon never eaten by Elvis”. Rufus desmitificando y a por la religion. Palabras de un acrata que ha dicho que “ningun gobierno deberia intervenir en las cosas que pasan en un dormitorio”.

‘Pretty things’ era una apologia de la belleza “Pretty things, so what if I like pretty things?”, cantada por Rufus al piano mirando a su coleccion de porcelana. Y en la suavidad pianera con la que acaba ‘Pretty Things’ arrancaba la guitarra acustica de de ‘Go or Go Ahead’. De intimo a epico, y tiro por que me toca.

‘Vibrate’ hablaba de un telefono esperando una llamada, estaba cantada sobre un pizzicato de cuento y en ella Rufus el melomano se metia con el electroclash (era 2003) y con Britney Spears. ‘14th street’ era un Rufus costumbrista hablando de la Calle 14 y echandole la bronca a alguien que le hizo pupa: “But why’d you have to break all my heart / Couldn’t you have saved a little bit of it?“. Tenia coristas femeninas, hablaba del regreso al hogar y acababa con un banjo que toca Kate McGarrigle, la madre de Rufus.

‘Natasha’ era un estremecido pelo de punta hecho cancion, una balada minima orquestada sobre una chica que “Camina sola por el vale de la vida / a la sombra del amor / bajo los arboles de la felicidad” (En ingles no suena tan cursi. Suena precioso). ‘Harvester of Hearts’ es un poco club de jazz lleno de humo a primera hora y Rufus pidiendo amor (one more time) sobre una musica arrastrada.

‘Beautiful Child’ es Rufus hecho niño cantando sobre una estructura de cancion imposible mezcla de vals, folk y trompetas de fanfarria. Y piruetas vocales extremas octavas para arriba y octavas para abajo. Rufus Wainwright: cantante con capacidad pulmonar de buceador. Yo he intentado cantar esto y es imposible para un ser humano normal. Esto es para Maria Callas, Mariah Carey y Julie Andrews. Serious singing.

‘Want’ es la historia de alguien que no quire ser “ni John Lennon ni Leonard Cohen”. Alguien que se conforma con tener amor. “I just want to be my Dad / With a slight sprinkling of my mother / And work at the family store / And take orders from the counter / But I’ll settle for love / Yeah, I’ll settle for love“. Una oda a la vida sencilla y a la humildad y a lo importante.

’11:11′ es una que celebra estar vivo, cantada por alguien que se depierta sin saber donde esta pero al que le llega con no estar muerto.

Y al final, ‘Dinner at 8’: Una de padres e hijos que describe una sensacion que las chicas nunca podreis entender. Una cancion sobre crecer, discutir, pelear y enfadarte con tu padre.  Una que habla sobre lo dificil que es para los hombres hablar con otros hombres, especialmente cuando esos hombres son sus padres (o sus hijos). ‘Dinner at 8’ no se puede oir sin estremecerse. Es el niño David contra el padre Goliath. Y los reproches a la hora de la cena, y Rufus Wainwright haciendo las paces con Loudon Wainwright perdonandole el haberle abandonado cuando tenia tres años. Aprovechando la oportunidad que le brinda el micro para demostrarle lo que significa para el. El adios a las armas. “En realidad, en medio de la nieve blanca que caia, me querias”

Y despues de eso, como te quedas Matofe?

‘Want’ ha estado conmigo todos los meses de todos estos ultimos 6 años. Adaptandose y volviendose mitico. En los momentos de amor pletorico en los que grababa “I don’t know what it is” en CDs de varios (eran otros tiempos sin Spotify el 2005), en los bajones maximos en los que necesitaba dejar salir al agua de mi cuerpo. ‘14th street’ cae siempre que vuelvo a casa. ‘Oh What A World’ fue la ultima cancion del baile en la boda de mi hermano Alfonso. Estas canciones… esa manera de cantarlas hizo que a mi me apeteciera hacer canciones y cantarlas. La influencia que ‘Want’ estaba teniendo sobre mi empezaba a ser peligrosa. Queria una voz principal, una harmonia por arriba y otra por abajo, una complementaria y todo eso doblado. Mi hermano Santiago (productor y bailarin) tuvo que ponerse serio y seco y pararme los pies. Me dijo: “Mato, no seas rococo”.

Vi a  Rufus tocar en Barcelona con mi hermano Alberto y mi prima Lourdes, cuando se crucifico cantando ‘Gay Messiah’… Y Rufus trajo de la mano a Antony and The Johnsons, su hermana Martha, Leonard Cohen, me preparo para Madama Butterfly y la Opera. Y vinieron despues Ben Folds, Teddy Thompson, Bright Eyes, Ed Harcourt, Joseph Arthur, Willy Mason, Sufjan Stevens, Ben Lee, Aqualung, Final Fantasy, Ron Sexsmith, Ben Kweller… Y durante tres años eso era todo lo que oia. Y todos se miraban en el espejo de Rufian, el cantante / compositor / letrista / arreglista / vocalista y showman definitivo.

Y por eso Want se ha convertido en mi disco de la decada. Por ser precioso sin complejos, por hablar de cosas de las que la musica nunca habia hablado y sobre todo porque ‘Want’ es de los pocos discos de esta decada que puede mirar a los ojos a la historia de la musica y no sentir pudor. Y digo historia de la musica en plan Johann Sebastian Bach, Mozart, Haydn, Puccini, Porter y Bacharach. O sea, la Musica.

Rufus ha seguido haciendo discos. Edito la parte II de Want con los descartes/rarezas/lasmenosbuenas. Mas intimas, mas lentas. Despues salio ‘Release the Stars’, al que le faltaba la epica. Cuando se suponia que Rufus tenia que editar su disco masivo, el que le convertiria en el nuevo Elton John, se tiro demasiado al lado de la opera y a su obsesion por Judy Garland. Cometio el peor error que puede cometer un musico. Ser su propio productor. Se creyo su papel de compositor y se puso muy lirico, muy reinona. Luego hizo una opera, ‘Prima Donna’ buscando el salto a los grandes teatros del Liceo y olvidandose del publico que como yo quiere hacerse mayor oyendo pop, pero pop de calidad,  sin tener que pasarse al jazz (dios no lo quiera) o a la clasica (la antesala de la muerte por aburrimiento).

A principios de año se publicara su proximo disco: ‘All Days Are Nights: Songs for Lulu’. Esperemos que, cansado de la opera, Rufus haga lo que sabe hacer mejor. Ponerse la careta de cantautor excesivo y orquestado. Tocar mas la guitarra y menos el piano. Hacer estribillos. Brillar.

Y si el disco es un rollo da igual. Siempre esta ‘Want’, como siempre.

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