Puntos de vista

Así que pasen 10 años

10 predicciones plausibles para un futuro por venir

Hay un momento en Regreso al Futuro II en el que desde 1985 viajan al 21 de Octubre de 2015, o sea dentro de unos meses. En aquel futuro imaginado los coches de policía van volando, los chavales en monopatines flotantes y una pizza del tamaño de un botón se convierte en XL por obra y gracia de un ‘hidratador de comida’. Eran los 80 y pensábamos que en 2015 todos llevaríamos video-gafas como las que la familia McFly usa a la hora de la cena. Hace un par de semanas que Google anunció que ‘descontinuaba’ el proyecto Google Glass. La policía va en Xsara Picassos. El futuro nunca fue como nos lo imaginaron.

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A riesgo de equivocarnos vamos a intentar predecir lo que se nos viene encima en los próximos diez años. Estos son 10 posibles y probables porvenires:

  1. ¡Ordenador de a bordo tenías que ser!

Google lleva años probando coches sin conductor por las autopistas de California, Mercedes-Benz ha presentado las primeras berlinas de lujo auto-dirigidas y Audi consigue que un coche no tripulado recorra el circuito de Hockenheim a 193 km/h. Los coches no volarán en 2025 pero se conducirán solos y nos llevaran a casa cuando estemos un poco chispa. Al activar el modo sin conductor del Mercedes F105 los asientos delanteros se giran para crear una sala de estar. El Mercedes FutureTruck 2025 permite a los camioneros poner el piloto automático y echar una cabezadita. Con 6 millones de vehículos autónomos previstos para 2025, el futuro se presenta como un lugar donde todo el mundo respeta la distancia de seguridad y a las rotondas se entra siempre por el carril adecuado.

  1. Tecnología para llevar (encima).

El día que Apple fichó a la ex-CEO de Burberry Angela Ahrendts para liderar sus tiendas on y offline la compañía dio la pista definitiva de a dónde piensa dirigirse en los próximos 10 años: tecnología premium para llevar encima inspirada por el sector de la moda de lujo. Tecnología-accesorio (bio-pulseras, relojes, colgantes, etc) o tecnología ponible, integrada directamente en la ropa (sensores, cámaras, textiles inteligentes, etc). Tecnología que nos permitirá levantar la cabeza de la pantalla, con la que interactuaremos a través de comandos de voz, que intuirá nuestras acciones basándose en nuestras rutinas y que medirá minuto a minuto (y caloría a caloría) qué hacemos con nuestra vida. Daremos instrucciones a las máquinas con ondas cerebrales. Escribiremos e-mails sólo con pensarlos. Haremos scroll con los ojos y clicaremos en botones pestañeando.

  1. Lo importante es tener medir salud

Los aparatos que llevaremos encima monitorizarán y archivarán nuestros movimientos y nuestro estilo de vida, sabrán si salimos hasta tarde y en qué bares hemos estado. Sabrán nuestra presión sanguínea, pulso, alcohol en sangre y grasa corporal. En algún punto de la próxima década nos arrepentiremos de haber abierto nuestra intimidad con tanta alegría. Los seguros de salud empezarán a tener en cuenta nuestra biometría antes de asegurarnos. Nuestros jefes podrán saber cuántas horas hemos dormido. Nuestros/as novios/as saber si mentimos cuando decimos que “nos tuvimos que quedar en la oficina hasta tarde”.

  1. Unos por/con mucho, otros por/con poco

Uno de cada tres estadounidenses es técnicamente obeso y uno de cada cuatro niños en España tiene sobrepeso. La industria alimenticia es incapaz de auto-regularse y la crisis nos ha hecho lanzarnos a comidas rápidas y calóricas. La obesidad es una bomba de relojería que le explotará a los sistemas de salud en las manos (y las tripas) en los próximos 20 años. El número de enfermos de diabetes pasará de 30 millones en 1985 a 350 millones en 2030. Mientras una parte del mundo se instala apps para medir el consumo de calorías, un tercio de la población mundial sufre algún tipo de desnutrición o carencia alimenticia. Las diferencias entre ricos y pobres seguirán ensanchándose. Las 85 personas más ricas del mundo acumulan ya la misma riqueza que los 3,500 millones de personas más pobres. Los países más progresistas empezarán a buscar soluciones a la desigualdad de la única manera que es posible solucionarla: dejando de gravar los ingresos y empezando a gravar el patrimonio concentrado. Lo sabía mi abuelo y lo sabe Thomas Piketty: dinero llama a dinero.

  1. 10.000 Millones

“Creo que estamos jodidos” dice el científico Stephen Emmott en ‘10.000 Millones’ su libro de terror sobre la emergencia poblaciomedioambiental a la que nos enfrentamos en los próximos 10 años. Mientras en el primer mundo pondremos parches a nuestro estilo de vida depredador reciclando botes de mermelada, los países en vías de desarrollo aspirarán a nuestro estilo de vida y nuestros índices de consumo, algo que el planeta no puede permitirse. Un americano medio produce 16.5 toneladas de Co2 al año. Un chino medio 7.2 toneladas. En 2025 tocaremos techo con el petróleo. En la próxima década se imaginarán las soluciones a este problema de recursos y ya os aviso que no os van a gustar: crecimiento cero (o decrecimiento), redistribución de la riqueza y centrales nucleares.

  1. Enemigo a las puertas.

En este mundo recalentado seguirá incandescente el conflicto entre el islamismo intransigente y los infieles no creyentes. Será una guerra de ideologías y religiones, ejércitos regulares y yihadistas, constituciones liberales y coranes, luchada en los campos de batalla de oriente medio y las redes sociales, en los suburbios de Karachi y las calles de Europa Occidental. Ojalá en 2025 pueda escribir en M\A\S\G\A\L\I\C\I\A que acaba la década en que solucionamos el mundo post 11-S. Pero tendrán que pasar tres cosas. Uno, Occidente recuperar su credibilidad y pedir perdón por las guerras ilegales que destrozaron su legitimidad para hablar de democracia y libertad. Dos, el islamismo no radical tendrá que imponerse al violento desde dentro, y las guerras de religión entre Suníes y Chiíes acabar en convivencia pacífica y tolerante. Tres, Europa habrá de decidir cómo integra a segundas y terceras generaciones de inmigrantes musulmanes, si los trata como ciudadanos sospechosos de segunda o si les da lugar en una sociedad que también es la suya.

  1. Poniéndole puertas al cambio.

Más compañías como Airbnb o Über pondrán nerviosos a sectores hiper-regulados y atrofiados. El sector de la energía, el de las tareas del hogar, el del bricolaje, los restaurantes, los repartos, la medicina… Todos serán re-inventados y re-imaginados gracias a tecnologías que conectan oferta y demanda sin necesidad de intermediarios y licencias de apertura. Iremos a cenar a casa del chef. Volveremos al trueque. Compartiremos, prestaremos y alquilaremos pagando con euros reales, bitcoins virtuales o créditos diversos. Y conseguiremos más cosas por la cara. PayPal experimenta ya con formas de pago que usan nuestras facciones como método seguro.

  1. Casas y cosas conectadas

Viviremos con robots que harán una cosa y la harán muy bien: robots niñera y enfermera, robots limpiadores y cocineros. Con el movil encenderemos el horno y la calefacción desde la calle, 20 minutos antes de llegar a casa. Neveras on-line detectarán que andamos justos de leche y harán la compra ellas solas por internet. Serán años de conectividad y convergencia. Mega-proveedores de servicios ofrecerán de todo: electricidad, gas, movil, fibra óptica, películas de estreno y partidos del Mundial de Qatar, todo en una factura.

  1. Inteligencia colectiva.

Las ciudades se harán inteligentes, y usarán la tecnología para ser más productivas y eficientes. Desde el año 2010 Chicago publica on-line todos sus datos de transporte, criminalidad, energía, salarios, vivienda, la ORA y hasta los baches. Hackers y desarrolladores usan la informacion para mejorar la ciudad y sus servicios. Las ciudades inteligentes necesitarán otro tipo de profesionales. Os conviene estudiar análisis de datos, cloud-computing, programación, comercio on-line, logística, ciber-seguridad, robotización y gestión de residuos.

  1. En tres dimensiones.

Los próximos diez años verán la democratización de las impresoras 3D. La mala noticia es que todo el mundo se creerá diseñador industrial. Los mismos que diseñan los carteles de la comunidad en PowerPoint se pondrán a imprimir ceniceros y tazas para regalar. La buena noticia será que las piezas del Toyota ya no tendrán que tardar 6 semanas en “venir desde Japón”. Las imprimirán en el taller como hicieron los astronautas de la Estación Espacial Internacional el otro día que necesitaron una llave de tubo. Hasta el selfie se hara tridimensional. En 2020 todo el mundo tendrá en casa una figurita de sí mismo a escala 1:20.

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